Descripción

Bienvenidos a mi subconsciente. Por favor, no toquen nada y recomiendo husmear con cuidado, mis demonios andan sueltos.

martes, 30 de junio de 2015

Confesión homicida


          


(En una comisaría)
-Oficial, le digo que soy inocente. He matado para hacer justicia, no por placer. No he disfrutado ni por un momento en ver como sus ojos parecían saltar de sus cuencas, ni me agrado la dulce sensación de la piel de su cuello presa entre mis robustas manos, ¿cómo puede usted pensar que sentí júbilo cuando una a una rompí todas su costillas para quitarle el aliento? No puede estarme incriminando de algo así.  La muerte de mi esposa es demasiada tragedia para soportar, sus insinuaciones están de más, ¿puedo retirarme?

lunes, 8 de junio de 2015

Imaginación divertida





Ella está a dos metros y medio de mí, relativamente cerca y a la vez muy lejos. Era mi compañera de juegos en la secundaria, desde ajedrez y domino hasta videojuegos y fútbol, ella siempre estaba disponible para pasar un rato conmigo. Nunca pensé que la universidad volvería a encontrarnos, no estaba preparado para verla. Tampoco estaba preparado para admirar el cambio corporal que sufrió su cuerpo. Mackenzie siempre fue guapa, pero ahora su cuerpo se puso al par de su belleza, ha embarnecido. ¿Qué paso con esas delgadas y cortas piernas? ¿Y en qué momento esa cadera se dio lugar debajo de su cintura? ¿Y qué decir de las pequeñas pecas en su cara que se multiplicaron como bacterias en agar? Eso más sus ojos verdes la convierten en un monumento. Se me ocurren otro tipo de juegos para estar con ella en este preciso momento. 


Su falda baila al compás del vaivén de sus caderas y dibuja tenuemente su silueta a través de una cortina de humo. Mis ojos siguen la oscilación expectantes, cada cierto tiempo mi mirada encalla en alguna de sus curvas, en la de sus caderas, en la de su cintura, resbala por su trasero firme, se anida entre sus pequeños pero formados senos, se deleita nadando en la laguna de la comisura de sus labios rojos.